domingo, 25 de septiembre de 2011

COCINA DE LA ESCRITURA DANIEL CASSANY

Respecto a la Cocina de la Escritura, considero justo por lo menos hacer alguna mención de cada capítulo, por lo que intentaré hacer una breve síntesis y en los casos que sea pertinente, algún comentario adicional, aunque en general, se puede adelantar que es una libro sumamente práctica e ilustrativo y que el resumen que se realice a continuación, sserá como Cassany propone una forma de aprender y repasar sus consejos sobre la escritura, resumen al que volveré como aprendiz de las artes de escribir, igual que al material original, muchas veces.
CAPÍTULO 1. LECCIÓN MAGISTRAL.-
Legibilidad. Grado de facilidad con que se puede leer, comprender memorizar un texto escrito. Se integra por aspectos estrictamente verbales, como la selección léxica o la longitud de la frase. De manera muy sucinta, se enlistan los elementos para lograr legibilidad:
·         Palabras cortas y básicas.
·         Frases cortas.
·         Lenguaje concreto.
·         Estructuras que favorecen la anticipación
·         Presencia de repeticiones.
·         Presencia de marcadores textuales.
·         Situación lógica del verbo.
·         Variación tipográfica: negritas, cursivas, subrayado, etc.
Se abordan estos tópicos más adelante, pues el autor dedica un capítulo para cada elemento de la escritura legible ya enlistado.
El Estilo llano. Es la tendencia a escribir de manera clara y sin rebuscamientos, es un movimiento iniciado en Estados Unidos de Norteamérica y expandido hacia el resto del mundo, se fundamenta en la idea de que la democracia implica que todas las personas puedan entender los textos como leyes y contratos que les asignan derechos u obligaciones que cumplir. Posteriormente se ha comprobado la utilidad práctica, (ahorro de tiempo y de dinero) de que todos los escritos sean efectivamente comprendidos por cualquier destinatario. Las características del estilo llano son muy parecidas a las de la legibilidad, resalta la importancia de que el lenguaje utilizado sea apropiado según el destinatario y sugiere el uso de ejemplos.
Los procesos de composición del escrito. En la investigación psicolingüística se han aislado los subprocesos que intervienen en el acto de escribir: buscar ideas, organizarlas, redactar, revisar, formular objetivos, etcétera. También se han elaborado modelo teórico general que se va revisando y sofisticando. Si el estilo llano trata de cómo debe ser el escrito, esta rama del saber trata de cómo trabaja el escritor. Del contenido de estas técnicas, se da cuenta en capítulos más adelante (3, 4 y 5).
El castellano escrito. Dedica el autor unas líneas para resaltar la importancia de mantener el equilibrio entre la legibilidad, el estilo llano y la rica tradición lingüística que caracteriza nuestra lengua a diferencia de la sajona.
CAPÍTULO 2. DE LA QUE HAY QUE SABER PARA ESCRIBIR BIEN; DE LAS GANAS DE HACERLO; DE LO QUE SE PUEDE ESCRIBIR; DEL EQUIPO IMPRESCINDIBLE PARA LA ESCRITURA Y DE ALGUNAS COSAS MÁS.
Conocimientos, habilidades y actitudes. Señala el autor, que los conocimientos para escribir los tenemos todos ya que en la escuela recibimos la gramática y la ortografía y que en resumidas cuentas lo que se requiere es encontrar la motivación para hacerlo, convencerse de los beneficios personales que se obtendrán a través de este ejercicio y practicar.
Se considera importante el hecho de que hasta cierto punto de nuestra vida se escriba sólo por obligación y que esto redunde en que sea un acto complicado y nos haga sentir incómodos, por ello, se invita al lector a escribir por placer, cualquier cosa, con frecuencia.
Respecto al equipo para la escritura, se enlistan mínimos que sirvan de soporte para reunir la información –libro, cuadernos, hojas sueltas-, utensilios para marcar, material de consulta, informática –procesador de texto, verificador ortográfico, diccionario de sinónimos, etc.-
La escritura respetuosa. Abre el autor el tema de la escritura no sexista, no racista y no discriminatorio en general, utiliza ejemplos muy ilustrativos de cómo resulta común escribir de forma peyorativa, práctica que debemos erradicar. Cabe señalar que el autor utiliza constantes referencias a lectores de ambos sexos a modo de aportación personal a la causa.
CAPÍTULO 3. ACCIONAR LAS MÁQUINAS.
Durante toda la obra, el autor presenta técnicas útiles para todas las partes del proceso de la escritura, para comenzar a escribir, sugiere explorar las circunstancias que nos mueven a redactar, en la página 55 ofrece una “Guía para explorar el problema retórico” que a través de preguntas claves sobre el propósito, la audiencia, el autor y el escrito, ofrece los motivos para comenzar a escribir. Recomienda dedicar un tiempo especial a determinar del objetivo de la escritura a través de una reflexión concreta que evita pérdida de tiempo.
Mapas y Redes. La técnica de los mapas mentales es un modo eficiente de comenzar a reunir información sobre lo que habrá de escribirse, explica cómo se hacen y la forma en que se interpretan, esta actividad incrementa la creatividad y estimula el hemisferio derecho del cerebro.
CAPÍTULO 4. CRECIMIENTO DE LAS IDEAS.
Escribir consiste en aclarar y ordenar información, hacer que sea más comprensible para la lectura, pero también para sí mismos. Se exponen en este capítulo recursos para buscar y alimentar ideas:
El torbellino de ideas: concentrarse en un tema y apuntar todo lo que se le ocurra, es una escritura librea así que no debe preocuparse por la ortografía, caligrafía ni redacción, sólo escribir todo lo que nos venga a la mente. Esta es una forma de reunir información para el texto, es importante no hacer una valoración previa, aceptar todo y colocarlo en el soporte, seguro servirá más adelante.
Explorar el tema: consiste en estudiar el tema sobre el que se escribe a partir de una lista teórica de aspectos a considerar. También se incluyen la técnica de la estrella donde se anotan preguntas básicas sobre el tema y las respuestas darán las directrices por donde comenzar a escribir. Las preguntas sugeridas son ¿quién?, ¿porqué?, ¿cuál?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cuántos?, ¿cómo? Otra técnica para explorar el tema es el cubo, que consiste en estudiar las seis caras posibles de un hecho a partir de los puntos de vista siguientes: descríbelo, compáralo, relaciónalo, analízalo, aplícalo, arguméntalo. Comenta el autor que en la estrella hay que saber formular las preguntas y en el cubo no.
Desenmascarar las palabras clave. Las palabras clave esconden importante carga informativa, pueden aportar nuevas ideas, el ejemplo que utiliza es de un trabajo estimulante pero agotador, que una vez que extrae ambos significados y los incluye en la redacción, resulta un texto mucho más explicativo. Sirve para expandir y aclarar la escritura.
Otros recursos: la escritura libre, parecida al torbellino, permite que aflore la inspiración; frases empezadas como lo más importante es… y ofrece algunos ejemplos de frases; tomar notas sobre las ideas sueltas relacionadas con el tema del que se escribe que si no se toman en el momento se pueden olvidar con facilidad.
CAPÍTULO 5. CAJONES Y ARCHIVADORES.
Este capítulo trata sobre la escritura del texto, incluye recursos para ayudar a los aprendices. El primero de ellos es ordenar ideas, esta tarea implica escoger un texto entre muchos posibles; mientras selecciona las ideas, las agrupa y las ordena, el autor determina el enfoque que dará a su texto. Estas decisiones determinan el éxito final que tendrá la comunicación. En la medida en que se construya con una buena estructura, la mejor el elector comprenderá con mayor claridad y rapidez nuestra intención.
El segundo recurso es elaborar mapas conceptuales, que tienen ventajas sobre los esquemas tradicionales, por ser más fáciles de recordar y no tienen final. Funcionan de forma similar a los mapas mentales ya descritos, unen conceptos importantes encerrados en círculos por líneas, de modo que resulta visible la relación entre ellos.
Por lo que hace a la estructura del texto, las divisiones y subdivisiones deben corresponderse con unidades equivalentes del texto, cada división debe tener un contenido, pero también deben marcarse gráficamente. Estas divisiones son capítulos que refieren a temas generales, subcapítulos o subtemas y dentro de ellos los párrafos que tienen unidad significativa y se separan en el texto todavía más por frases, que comienzan con mayúscula y terminan con punto y seguido. Cuanto más largo y complejo es el texto, más detallada debe ser su estructura para que el lector no se pierda.
CAPÍTULO 6. PÁRRAFOS.
El párrafo sirve para estructurar el contenido del texto y para mostrar formalmente esa organización, facilita el trabajo de comprensión, tiene unidad significativa porque trata un tema o algún aspecto particular en relación con el resto del texto. Existen párrafos de introducción, de conclusión, de ejemplos, de recapitulación o de resumen.
Por lo que hace a la estructura interna del párrafo, se distingue como elemento más importante la primera frase, es lo primero que se lee, por lo que debe introducir al tema o idea central, la última frase puede cerrar la unidad con algún comentario global o una recapitulación, en medio puede haber varias frases que desarrollan el tema y que pueden estructurarse mediante marcadores textuales. Se aclara que no frecuente encontrar todos los elementos en todos los párrafos.
La tipología que presente el párrafo depende de su contenido, si es una argumentación requiere de una tesis, tal vez ejemplos, si es una narración ordena cronológicamente, una pregunta retórica precede una respuesta razonada, entre otros tipos posibles.
Respecto a la extensión, no hay directrices absolutas, varía notablemente según el tipo de texto, el tamaño del soporte o la época histórica; los manuales de estilo periodístico recomiendan brevedad y ponen como tope un máximo de cuatro o cinco frases, 100 palabras o 20 líneas. El autor recomienda que cada página lleve entre tres o cuatro párrafos y que cada uno contenga tres o cuatro frases, aceptando siempre las excepciones que haga falta.
En la página 86 ofrece una lista de errores recurrentes que se deben evitar, destacan los párrafos frase y los párrafos lata (que requieren ser destapados por el lector por ser tan largos), además recomienda a modo de truco asignar un título de dos o tres palabras a cada párrafo para verificar que tenga un sentido, que contenga lo que se quiso decir y que su orden sea el correcto.
CAPÍTULO 7. LA ARQUITECTURA DE LA FRASE
Inevitable comenzar por el análisis del tamaño, los manuales aconsejan brevedad, una media máxima de 20 palabras por frase, según la fuente incluye o excluye los artículos y otras partículas gramaticales.
El autor ofrece algo más de información, la investigación neurolingüística asegura que la capacidad media de la memoria a corto plazo es de 15 palabras, o sea nuestra capacidad para recordar mientras leemos es muy limitada. Por otro lado, las frases muy cortas y de lectura fácil son más difíciles de recordar si se encadenan una detrás de otra sin conexiones lógicas, el lector lee sin esfuerzo pero tiene que recordar las ideas una por una, no puede relacionarlas significativamente para formar unidades superiores. Habrá que tomar en cuenta ambas aristas al construir las frases de nuestro texto.
Concluye el capítulo con una metáfora del “árbol desnudo”, donde explica que las ramas de la frase son todas aquellas expresiones, añadidas a la estructura básica, que podrían eliminarse sin perder autonomía sintáctica: relativos, aposiciones, vocativos, explicaciones, algunas subordinadas, etc. Pueden ir o no marcadas gráficamente con signos de puntuación.
Estos incisos (así llamados para simplificar), enriquecen la idea básica de la frase con información complementaria, pero la alargan hasta la exageración, en algunos casos son más extensos que la base principal. En consecuencia se llega hasta a camuflar entre tantas ramificaciones la frase principal y al lector le cuesta identificarla. Incisos demasiado largos separan elementos continuos y rompen el hilo de la lectura.
Por todo lo explicado, se sugiere podar el árbol de la idea de todas las ramas que sean irrelevantes, juntar las palabras relacionadas como sujeto y verbo o nombre y adjetivos. El autor sugiere revisar si los incisos sobran o son ideas intrincadas que no somos capaces de explicar en otro párrafo o frase, sugiere intentarlo cuando aparezcan muchos incisos y no se desee eliminarlos.
Orden y posición. El orden interno de la frase también es un aspecto que incide en la inteligibilidad de la prosa, no es tan libre como en el lenguaje hablado porque no goza de tantos recursos como la entonación, las pausas y las inflexiones de la voz, sólo tiene la puntuación, por lo que el orden de las palabras es esencial para conseguir una redacción fluida.
La estructura más básica y comprensible es la de sujeto, verbo y complementos. Se recomienda alterar el orden para animar la prosa, de vez en cuando y siempre tomar en cuenta que lo primero que vea el lector será lo que más recordará. La frase se vuelve enérgica y más clara si la información relevante se da al principio.
Destacan los consejos en la selección sintáctica: dejar actuar a los actores, implican escribir en vos activa; eliminar gerundios, aunque sean correctos; evitar sentidos negativos, utilizar los verbos y los nombres que sean necesarios. Ocho consejos para escribir frases eficientes se presentan en la página 120.
CAPÍTULO 8. LA PROSA DISMINUIDA.
Capítulo dedicado a las faltas, los defectos y las impurezas. Destacan la silepsis o discordancia entre el número, el género, o la persona a la que atiende la frase. El anacoluto, frases rotas o que no corresponde la segunda parte a la primera; el anantapódoton (en griego privado de la correspondencia simétrica), sólo expone uno de los dos elementos correlativos que tendrían que aparecer en la frase; el zeugma, es un tipo de elipsis que evita repeticiones innecesarias, sirve para unir cuando una palabra tiene conexión con dos o más miembros del periodo, está expresa en uno de ellos y se sobreentiende en los demás, este no es un error pero debe usarse con cuidado.
Sigue la lista de impurezas con el pleonasmo, repeticiones innecesarias; anfibología, ambigüedad en el sentido de las frases; cacofonía, la repetición casual de letras o sílabas que producen un sonido desagradable. Por último se advierte de los tics personales, que por lo general son repetir una o varias palabras como muletillas, uso frecuente de paréntesis, de dos puntos, abuso de notas, asteriscos, etcétera. El antídoto es la revisión de la prosa.
CAPÍTULO 9. JUEGOS SINTÁCTICOS
Aprovecha este capítulo el autor, para liberar la mente de la cantidad de teoría que se ha vertido hasta esta parte de la obra y jugar con exageraciones, creatividad sintáctica, aumento y la capacidad para modelar la información de modo que se aumente o disminuya según convenga.
CAPÍTULO 10. NUEVE REGLAS PARA ESCOGER PALABRAS
1.       No repetir. Repetir las palabras en un periodo breve provoca aburrimiento y monotonía, no importa que sea central del tema o que sea difícil encontrar sinónimos.
2.       Evitar las muletillas. Por lo general aportan poco o nulo significado, recargan la sintaxis. Lista en página 145.
3.       Evitar comodines. Nombre, verbo, o adjetivo, de sentido bastante amplio, que utilizamos cuando no se nos ocurre otra palabra más específica. Empobrecen la prosa y la vacían de contenido. (No decir fruto, es una granada, dar a las cosas la dignidad de su propio nombre).
4.       Preferir palabras concretas a palabras abstractas. El lector se hace una clara imagen de ellas y no requiere tiempo y esfuerzo para captar el contenido.
5.       Preferir palabras cortas y sencillas. Facilita y agiliza la lectura.
6.       Preferir las formas más populares.
7.       Evitar los verbos predicativos. (ser y estar).
8.       Tener cuidado con los adverbios en-mente. Recargan la prosa si se abusa de ellos
9.       Marcadores textuales. Se detallan en una lista y se especifica cuándo se deben usar, ver página 155. Deben colocarse en posiciones importantes del texto, para que el lector los distinga de un vistazo. Resumen en página 161.
CAPÍTULO 11. LA TEXTURA ESCRITA.
Las frases del escrito mantienen múltiples lazos de unión, más o menos evidentes: puntuación, conjunciones, pronombres, determinantes, parentescos léxicos y semánticos. El conjunto de esas conexiones establece una red de cohesión del texto, la textura escondida del escrito que le da unidad para actuar como mensaje completo y significativo.
Uno de esos elementos de cohesión es la anáfora, la repetición sistemática de un elemento a lo largo del discurso, con pronombres, sinónimos y elipsis, de forma que da al conjunto un sentido congruente. Hay que camuflar las repeticiones o ahorrarlas, siempre que haya comprensión. La limitación es que los pronombres y las elipsis sólo se pueden usar si el elemento que se sustituye o elide ha aparecido recientemente en el texto, de manera que el lector pueda recuperarlos en su memoria.
CAPÍTULO 12. EL TERMÓMETRO DE LA PUNTUACIÓN.
La puntuación es presentada por el autor, como el termómetro de la escritura. Las funciones de aquélla son diversas: delimita la frase, marca los giros sintácticos de la prosa, ponen relieve de ideas y elimina ambigüedades, modula la respiración en la lectura en vos alta, etcétera. Los más importantes signos de puntuación son el punto y seguido, las comas y el punto y coma, los usos se enlistan en las páginas 180 y 181.
CAPÍTULO 13. NIVELES DE FORMALIDAD
Retoma Cassany la diferencia que requiere el lenguaje escrito según el destinatario y el objetivo que tenga. Habrá que seguir las formalidades en todos los casos necesarios como informes papeles de trabajo, solicitudes administrativas y elegir el estilo de prosa fresco en los personales o creativos. Considera que todas las palabras tienen una connotación y que por tanto se puede utilizar o no en un determinado contexto dice “no existe nada neutro”. Hay que vigilar por lo tanto qué decimos y cómo lo decimos. Ofrece una lista de Marcas de Formalidad en la página 191.
CAPÍTULO 14. LA ORATORIA DE LA PROSA
Este capítulo trata de la retórica, cómo utilizarla en los escritos a fin de garantizar la motivación del lector para seguir leyendo, para lo cual, es necesario generar una interacción entre el autor y el lector, hay que conectar con la experiencia personal de éste. No basta con escribir correctamente, hay que seducir al lector, tentarlo con la prosa. Luego, enlista seis recursos retóricos generales a saber:
1.       Punto de vista. Utilizar el lenguaje del lector, no palabras desconocidas; explicar a partir de sus conocimientos, poner ejemplos relacionados con su entorno, implicarles en el texto con preguntas retóricas o exclamaciones en segunda persona.
2.       Concreción. Hechos concretos son más comprensibles y atractivos que los abstractos, incluir ejemplos, anécdotas, imágenes visuales, esquemas, metáforas para ganar claridad.
3.       Personalización. El tono personal interesa más que el neutro.
4.       Prosa coloreada. Es variada, viva e imaginativa, hay que buscar el léxico preciso y claro pero enriquecedor. Se puede aprovechar la expresividad de las frases hechas, preguntas o exclamaciones.
5.       Decir y mostrar. Dar razones cercanas al lector para apoyar un cierto punto de vista.
CAPÍTULO 15. LA IMAGEN IMPRESA
Se refiere a la importancia de la memoria visual. La organización de la página incluye márgenes generosos, equilibrio en el tamaño de la letra y de la hoja, el interlineado, los párrafos separados por interlineado doble, las expresiones importantes, títulos, palabras claves y tesis marcadas en negritas, subrayadas, cursivas e incluso diferentes tamaños para guiar al lector. Identificar las páginas con número, de ser posible capítulo y marcar títulos y subtítulos. Señales para leer en cuadro se presentan en la página 224.
CAPÍTULO 16. PINTAR O RECONSTRUIR.
Capítulo final dedicado a la importancia de la revisión de los escritos, considera Cassany que la revisión debe hacerse en todas las partes del proceso de escritura y no sólo respecto a la prosa al final. Aclara que esta parte hace la mayor diferencia entre los aprendices y los expertos ya que estos últimos aprovechan la revisión para pulir ideas, reestructurar los textos, aclarar la redacción. Guía de aspectos que se deben revisar en la página 231.



martes, 13 de septiembre de 2011

La lógica de las ciencias sociales


LA LÓGICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. POPPER, ADORNO, DAHRENDORF, HABERMAS.
CAPÍTULO 1. LA LÓGICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. KARL POPPER.
Dividida en tesis, Popper plantea una serie de presupuestos sobre el conocimiento general y científico, que sabemos gran cantidad de cosas y que el conocimiento que tenemos no es siquiera comparable con lo que ignoramos, llama decepcionante a este desconocimiento porque aún respecto a las cosas que ya creemos conocer, se nos descubren nuevos problemas. La lógica del conocimiento, sostiene el autor, se siembra en la tensión entre el conocimiento y la ignorancia; toda investigación comienza con un problema. Llama tesis principal a la premisa de que el método de las ciencias sociales, igual que el de las ciencias naturales, ensayan posibles soluciones para sus problemas.
Lo crítico resulta fundamental para el conocimiento, ya que el sometimiento a las críticas le da carácter de objetivo al conocimiento adquirido. Por otra parte, dice que la función más importante de la lógica puramente deductiva es la de construir un órgano de crítica respecto a la validez de los resultados de una investigación.
Sostiene Popper que la investigación lógica de los métodos de la economía política lleva a un resultado aplicable a todas las ciencias de la sociedad. Este resultado evidencia que hay un método puramente objetivo en las ciencias sociales al que cabe muy bien calificar de método objetivamente comprensivo o de la lógica de la situación. La comprensión radica en que la conducta era objetivamente adecuada a la situación.
CAPÍTULO 2. SOBRE LA LÓGICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. THEODOR W. ADORNO
Esta crítica comienza por todos los puntos que comparte con Popper, y distingue que el objeto de las ciencias sociales, la sociedad, no es unánime, ni se puede ordenar de manera categórica, es contradictoria y sin embargo, determinable. Refiere que la totalidad social se produce y reproduce a partir de momentos particulares son recíprocos con el sistema y sólo en su reciprocidad resultan cognoscibles.
Se compara con Karl Popper respecto a la forma de concebir el problema diciendo que el aquél el problema es algo de naturaleza exclusivamente epistemológica en tanto que en él es al mismo tiempo algo práctico, en última instancia, una problemática del mundo. Dice que los métodos no dependen del ideal metodológico sino de la cosa, igual que Popper cuando da la preeminencia al problema. Difiere sin embargo, en que considera que los problemas para Popper vienen acompañados por la solución, mientras que para él, el conocimiento sociológico es crítica y la refutación sólo es fructífera como crítica inmanente.
Respecto al método, Adorno resalta la importancia de que se adecuen al objeto, les llama improductivos cuando les falta esa adecuación. El objeto de conocimiento sociológico es algo libre de imperatividad, algo meramente existente, por lo que la cosa ha de ser medida según su propio concepto, de ahí que el problema de los valores que pesa como un lastre sobre la sociología y otras disciplinas esté en su totalidad, mal planteado. Cabe mencionar, que esta construcción lógica me parece rescatable como para cuestiones epistemológicas generales de las ciencias sociales. Por lo demás a riesgo de no haber entendido el planteamiento de Adorno, puedo decir que no encontré importantes diferencias en los planteamientos de éste y Popper.
CAPÍTULO 3. ANOTACIONES A LA DISCUSIÓN DE LAS PONENCIAS DE KARL R. POPPER Y THEODOR W. ADORNO. RALF DAHRENDORF.
La primera aclaración que realiza es que ninguno de los autores anteriores analizó las posturas morales o políticas y que esa es la razón por la que parecieron tan afines. La primera diferencia se halla en las concepciones lógico-científicas especialmente respecta a la escisión entre las ciencias naturales y ciencias del espíritu.
Este tercer autor sostiene que las diferencias entre los dos primeros, no son profundas en el contenido solamente, sino también en la naturaleza de la argumentación, y coincido a título personal con lo que quedó pendiente, la discusión no condujo a la precisión de posiciones científicas de tipo general, o a la determinación  de la relación entre teoría y empiria, de construcción, análisis e investigación factual, ni aterrizó en los problemas prácticos de la investigación social.


Epistemología de las Ciencias Sociales


GILBERTO GIMÉNEZ MONTIEL. LÍMITES DEL CONOCIMIENTO Y CONVERGENCIA DE LAS DISCIPLINAS EN EL CAMPO DE LAS CIENCIAS SOCIALES.
Cuestionamientos planteados en clase:
1.       Finalidad de la lectura.
Plantear la necesidad y conveniencia de contar con una epistemología unificada para todas las ciencias sociales, una especie de metateoría que hiciera las veces de discurso teórico de segundo nivel. La característica de esta epistemología sería la unidad en la que se integraran todas las disciplinas sociales y tendría que ser capaz de definir las características comunes de todos los razonamientos que hayan producido conocimiento en el ámbito de las ciencias sociales, así como poner al descubierto todos los principios respectados por esas disciplinas.
2.       Argumento principal.
Comienza el autor por plantear los diferentes estilos epistemológicos que se han utilizado: interpretativo, empirista, clasificatorio y el propio de las teorías de la acción. Los primeros tres son englobados como contextualistas y el último como individualista. Por supuesto, la lista no termina ahí, se mencionaron y esbozaron la perspectiva hermenéutica, la empírico-naturalista, el estilo sistémico, la filosofía individualista y la psicología social, basada en un sistema cognitivo.
Por lo que hace al Círculo de Viena, se postuló que la ciencia se propone explicar eventos y no comprender el significado que puedan tener para quien los viva o los realice, por lo que la sola pretensión de unificar el método o discurso de todas las ciencias sociales quedaba descartado.
Sin embargo, para este autor, sí existe un punto de convergencia de todas las ciencias sociales y de los métodos de estudio que cada una de ellas tiene, que es la historia en sentido amplio, debido a que el objeto propio, que son los hechos sociales, no pueden disociarse de un determinado contexto espacio-temporal. De esta suerte, se puede afirmar que el contexto desempeña un doble papel respecto a los fenómenos históricos, un papel explicativo y un papel hermenéutico. El contexto asume así el papel de “texto social” contra el cual podrían interpretarse las partes. La premisa suena razonable si se concede que las ciencias sociales comparten objeto de estudio y que éste siempre tendrá historia y contexto, además de la imposibilidad de predecir lo que sucederá con el objeto en el futuro.
3.       Opinión del equipo respecto al argumento del autor.
De acuerdo con el autor por cuanto es necesario unificar la epistemología de las ciencias sociales a fin de derribar límites metodológicos a los que se enfrenta el conocimiento en esta rama de la ciencia.
De acuerdo también con que la historia es el punto de convergencia de todas las ciencias sociales al cual confluyen el contexto y la hermenéutica.

Cocina de la escritura Cap. I


DANIEL CASSANY. LA COCINA DE LA ESCRITURA. CAPÍTULO II. DE LO QUE HAY QUE SABER PARA ESCRIBIR BIEN, DE LAS GANAS DE HACERLO; DE LO QUE SE PUEDE ESCRIBIR; DEL EQUIPO IMPRESCINDIBLE PARA LA ESCRITURA Y DE ALGUNAS COSAS MÁS.
Respecto a los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para la escritura, el autor comienza con una crítica a la exacerbada importancia que suele asignarse a la ortografía y sintaxis, recomienda por el contrario, que todo el que intente escribir procure que las ideas sean claras, que el documento lleve buena estructura, tono, registro, etcétera. Por lo que hace a la gramática, será indispensable su conocimiento, pero también saber utilizarla en cada momento.
Más importantes parecen las habilidades entre las que destacan: el análisis de la comunicación, la búsqueda de ideas, la realización de esquemas, de borradores, valorar el texto y rehacerlo constantemente. Las actitudes necesarias son: el gusto por escribir y tener claro el objetivo de la escritura, si no se tienen espontáneamente, habrá que preguntarse ¿qué siento cuando escribo? Y ¿qué pienso sobre escribir? A fin de llegar al gusto.
Posteriormente, el autor resume los conocimientos de ortografía, sintaxis, gramática y recursos retóricos como propiedades que debe tener cualquier producto escrito para que actúe como vehículo de comunicación; las habilidades como estrategias de redacción y las actitudes como la lista de motivaciones para escribir.
La forma de los textos, varía en función a su destinatario, según el autor, cada persona puede cultivar su afición a la escritura con sólo descubrir los beneficios personales que ofrece esta tarea, especialmente, en el momento en que el ejercicio sea espontáneo.
Los utensilios que no deben faltar para escribir: cuaderno para borradores e ideas, lápiz, pluma, rotuladores, manuales de ortografía y gramática, diccionarios de la lengua, enciclopedias, entre lo más destacado.
Por lo que hace a las cuestiones del respecto al escribir, al autor llama a la reflexión respecto a la discriminación de cualquier tipo y muy especialmente al lenguaje peyorativo usado hacia el género femenino. Los ejemplos resultaron ilustrativos de cómo aún sin la intención, es posible caer en alguna incorrección, por lo que la lista se conservará como material de consulta constante.
Como comentario final, la obra que se comenta está escrita de una manera muy fácil de leer y aporta prácticos consejos, por lo que se continuará con la lectura de esta obra, y los comentarios se encontrarán posteriormente en este mismo sitio.

cuadro de autores y corrientes jurídicas


TENDENCIA
AUTORES DESTACADOS
TEORIA U OBRA
IUS NATURALISMO
HERÁCLITO DE EFESO

ARQUITAS DE TARENTO
SÓFOCLES
PLATÓN
ARISTÓTELES
SAN AGUSTÍN
SANTO TOMÁS DE AQUINO
FRANCISCO DE VITORIA
FRANCISCO SUÁREZ
VILLEY
JOHN FINNIS
RODOLFO VIGO
PRIMER IUSNATURALISTA CONOCIDO –VILLORO TORANZO-
PITAGÓRICO COETÁNEO A PLATÓN
ANTÍGONA
DIÁLOGO GORGIAS
“PADRE DEL DERECHO NATURAL” –VILLORO-
IUS RACIONALISTAS O ESCUELA CLÁSICA
·         GROCIO
·         SAMUEL PUFENDORF
·         CRISTIAN THOMASIUS
·         CRISTIAN WOLFF
·         KANT

IUS POSITIVISMO
·         AUSTIN
·         HANS KELSEN
·         H.L.A. HART
·         AUGUSTO COMTE

TEORÍA PURA DEL DERECHO
TEORÍA ANALÍTICA DEL DERECHO
IUS REALISMO SOCIOLÓGICO
·         EMILIO DURKEIM
·         LEÓN DUGUIT
·         MAURICIO HAURIOU

FILOSOFÍA ANALÍTICA


IUS MARXISMO
·         CARLOS MARX
·         FEDERICO ENGELS

MATERIALISMO DIALÉCTICO

POSMODERNIDAD
·         RONALD DWORKIN
·         ROBERT ALEXY
·         LUIGI FERRAJOLI
·         BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS
LOS DERECHOS EN SERIO
TEORÍA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
LA TEORÍA GARANTISTA
CRÍTICA DE LA RAZÓN INDOLENTE…


lunes, 5 de septiembre de 2011

Qué es la ciencia


ROLAN OMRÉS. FILOSOFÍA DE LA CIENCIA CONTEMPORÁNEA. CAPÍTULO XIII. ¿QUÉ ES LA CIENCIA?
Las palabras representan, la ciencia por tanto, es una representación de la realidad. La coherencia en el uso del lenguaje es un carácter mayor de la ciencia. Las incoherencias denotan que existe un fenómeno que requiere explicación o que la explicación hasta entonces aceptada ya no puede sostenerse más. Los análisis que se derivan entonces ofrecen una explicación que restaura la coherencia y refuerza todo el universo conceptual de la ciencia o de un objeto de estudio en particular.
La ciencia se representa con leyes que se constatan y luego se reconoce su acción permanente y omnipresente. Estas leyes se dividen en reglas empíricas, o primarias, derivadas de la observación, principios que pretenden ser universales, marcan cuestiones indubitables pero a partir de ellos se derivan múltiples enunciados que pueden ser sujetos a diversas interpretaciones; por último se encuentran las leyes, que son consecuencias de los principios y que se aplican a una categoría de fenómenos especificada. Las leyes pueden convertirse en principios si soportan las comprobaciones necesarias para generalizarse.
Para Thomas Kuhn la ciencia es en cada época un inventario de paradigmas y de imitaciones, para Michael Foucault es todo el conjunto de obras intelectuales de una época. Para los realistas, la ciencia permite conocer la realidad y saber lo que ésta es verdaderamente, que no depende de las capacidades congnitivas del hombre ni de su acción cuando observa o mide. Esto es evidente desde cierto punto de vista, la realidad es independientemente de que se le estudie y explique, lo que depende de la ciencia es el conocimiento de dicha realidad.
Sólo la forma matemática de las leyes de la física tiene un valor universal, las otras leyes expresan solamente una forma de explicación correspondiente a un contexto de tiempo y lugar.
La reflexión respecto al método comienza con una cita a Popper y su criterio que limita a la ciencia a no formular más que proposiciones refutables mediante la experiencia, aportación ahora clásica, sin embargo, no se ahonda en este autor y se prosigue con la explicación del método de cuatro tiempos.
El primero de estos tiempos es el empirismo que refiere a la observación de los hechos, el segundo es la conceptualización o concepción de conceptos adecuados para representar lo real e invención de los principios que podrían regir la realidad. El tercer tiempo es la elaboración, consiste en enumerar todas las consecuencias posibles de los principios (incluye esfuerzos de imaginación); el cuarto tiempo es el de la verificación, que es cuando la teoría se expone a ser refutada que una vez superada, ofrece el nivel de coherencia que todo conocimiento científico exige.
Vale hacer mención a la importancia que tienen las ideas abortadas, como llama el autor a los intentos de hipótesis que no superaron las refutaciones y que sin embargo, allanan el camino del conocimiento. Concluye este estudio con algunas ideas respecto a la ciencia que considero conveniente destacar: la ciencia es posible porque lo real esta ordenado. Las leyes que estructuran la representación que tenemos de ello son una imagen de su propio orden. Orden perfecto. El orden del mundo es de naturaleza lógica y matemática.